Hay personas que aunque se
crian en el lugar menos indicado para destacarse en una actividad, hacen lo
imposible para lograr el clima ideal que les permita realizar sus numerosas
inquietudes. Este es el caso de Horacio Raúl Pagani, nacido en Casilda
hace 50 años del matrimonio formado por Marta Lavandaio y Mario Pagani.
Desde niño siempre soñó y estuvo convencido de que su futuro era el de diseñar
autos de Gran Turismo. Y nunca dudó de que su lugar en el mundo era Italia,
precisamente la ciudad de Modena, la mítica “Terra di Motori”, donde nacen los
autos más sofisticados del mundo. Con la inocencia propia de un niño, pero con
la convicción de quien sabe muy bien qué es lo que quiere en la vida, Horacio
solía asegurarles a quienes quisieran escucharlo que él algún día allá se
marcharía y se convertiría en diseñador y constructor de autos.
Comenzó dibujando autos y
modelándolos en madera balsa, con la ayuda de la técnica que le enseñó Adolfo
“Tito” Ispani, un viejo maestro del modelismo naval y aeronáutico. A la edad
de 12 años ya había realizado sus principales “obras”, algunas de las cuales se
conservan todavía en una vitrina intocable de su empresa de Modena. Después
restauró dos motos y a los 15 años construyó una Minimoto, junto a su amigo y
compañero de aventuras mecánicas Gustavo Marani, quien lo había acercado
por primera vez al interior de una fábrica de verdad. Luego, con el chasis y el
motor de un viejo Renault Dauphine destartalado, construyó un Buggie, que
patentó y paseó por los generosos bulevares de Casilda. Tenía sólo 17 años.
Cumplidos sus estudios
secundarios, se propuso hacerse de una formación autodidacta para conocer de la
A a la Z cómo se hacen y funcionan los autos. Con tal de cumplir su objetivo,
hizo de todo: construyó muebles metálicos, casas rodantes, cúpulas y carrozados
para camionetas, algunas herramientas agrícolas y hasta camas, sillas de ruedas
y otros elementos para discapacitados.
En 1978 dio un paso importante
al construir con sus propias manos, contando sólo con “una pequeña ayudita de
sus amigos”, un monoposto de Fórmula 2 Nacional, que de inmediato pasó a formar
parte del equipo Renault de Argentina y corrió con regular performance durante
varias temporadas. En las pistas hizo amistad con el gran constructor Oreste
Berta, su ídolo de la época de los Torinos, que confió en la potencialidad
del muchacho de Casilda y lo presentó ante quien tenía las llaves que lo
introducirían en el fantástico mundo de los autos superdeportivos. Pero esta
historia la dejamos en manos de nuestro director, Hugo Racca, de quien
reproducimos un artículo que publicara este año en la Revista EMOZIONI, órgano
oficial de Pagani Automobili, la empresa que llegó a construir Horacio Pagani.
Desde la
pampa argentina a Modena, detrás de un sueño demasiado ambicioso. La historia de
Horacio Pagani
Por Hugo
Racca*
En
noviembre de 1982, un joven ilusionado llegó al aeropuerto de Malpensa, en
Milano. La mirada segura, convencido de que la empresa que lo esperaba era
decisiva para su futuro. Llevaba entre sus manos, bien apretadas cual tesoro que
no debe perderse, cinco cartas. Se las había escrito unos días atrás nada menos
que la mayor leyenda viviente del automovilismo mundial: Juan Manuel Fangio,
el hombre que con su magia había emocionado a millones de apasionados. Las
cartas estaban dirigidas a los máximos dirigentes de la industria de autos de
Gran Turismo del norte de Italia, entre ellos Enzo Ferrari y el ingeniero
Giulio Alfieri, de Automobili Lamborghini.
Su nombre:
Horacio Raúl Pagani. Había nacido 27 años atrás en el seno de una familia
de origen italiana de Casilda, una pequeña población agrícola de la pampa húmeda
argentina. Como tantos niños llenos de ideales, ambicionaba convertirse en
diseñador y constructor de autos superdeportivos, que había comenzado a soñar
con las revistas, a dibujar y modelar en madera balsa desde su más temprana
infancia. Sabía que su país no podía darle esta oportunidad. Por ello, como
intuyendo su lugar en el futuro de la industria, con una convicción que aún hoy
asombra, decidió aceptar el desafío de competir con los mejores, en la mítica
Terra di Motori, donde nacen los autos más lindos del mundo.
El resto de
la historia es conocida: Horacio Pagani consiguió un lugar en Lamborghini como
operario de tercer nivel, y poco a poco logró demostrar sus cualidades. Durante
aquellos años iniciáticos, se le confiaron algunos de los proyectos más
importantes de la empresa, entre ellos el reestyling del Countach 25°
Anniversary y la construcción del Countach Evoluzione, primer GT en el mundo
construído totalmente con la tecnología de la fibra de carbono.
En 1991,
convencido de que el futuro de los autos de GT eran los materiales avanzados,
fundó Modena Design S.p.A., especializada en servicios de design, proyectación,
ingeniería y construcción de modelos y piezas en materiales compuestos. Trabajó
para Lamborghini, Renault, Berman, y los equipos de competición de Dallara,
Aprilia, Lamborghini y Ferrari.
Mientras
tanto, con enorme paciencia, dedicando todas sus horas libres y con un esfuerzo
económico que excedía sus posibilidades, Horacio Pagani daba día a día forma a
la criatura. En principio el auto debió llamarse Fangio, como una muestra
de agradecimiento al hombre que había creído en su futuro; pero al fallecer el
gran campeón, por respeto a su persona decidió bautizarlo Zonda, en honor
al viento potente y cálido que sopla en los Andes argentinos.
A fines de
1998 fundó Pagani Automobili Modena S.p.A., y en marzo de 1999 la primera
versión del Zonda C12, con motor Mercedes-AMG, de 6 litros y 450 HP, se
presentó en el prestigioso Salón Internacional del Automóvil de Ginebra,
totalmente homologado y disponible para la venta. Luego vinieron las versiones
C12S, de 7 litros y 550 HP y C12S de 7.3 litros y 555 HP, el
Zonda Roadster y, en marzo de 2005, el Zonda F, con 602 HP de
potencia en la versión Standart y 650 HP en la versión Sport Club.
Desde aquel
1999, la prensa especializada elogió reiteradas veces el trabajo de Horacio
Pagani: en 2001 el Zonda S fue considerado Car of the Year por la revista
EVO (Inglaterra); en 2002 Performance Car of the Year por la revista CAR
(Inglaterra) y la Pagani Automobili S.p.A. obtuvo de la revista AUTOCAR
(Inglaterra) la distinción como Specialist Manufacturer of the Year. Ese
mismo año el auto obtuvo el récord para autos homologados en el circuito largo
de Nürburgring, con 7’44’’, verificado por la revista SPORT AUTO (Alemania); en
abril de 2004 la revista EVO consideró al Zonda en segundo lugar entre
los mejores autos de la última década, y en septiembre del mismo año fue
distinguido como “la più bella macchina delle italiane”, en la localidad
de Salsomaggiore Terme, en un evento paralelo a la elección de Mis Italia 2004.
En noviembre de 2005, el Pagani Zonda volvió a Nürburgring con su versión F
Coupé y mejoró su propio récord, con una marca de 7’32’’, además de superar con
éxito todas las pruebas del Supertest de la revista SPORT AUTO. Ese mismo mes
también obtuvo el récord en la pista TOP GEAR, en Inglaterra, supervisado por
los técnicos de la revista del mismo nombre. Al mes siguiente, el Zonda F logró
la “Palme d’Or”, importantísimo reconocimiento que anualmente otorga la revista
frencesa SPORT AUTO. En su siguiente edición comentó: “El Zonda F Coupé es
sin dudas el mejor Supercar de 2005”.
Nuestro
país también valoró la obra de Horacio Pagani: en noviembre de 2000 la Fundación
Juan Manuel Fangio y la empresa Firestone Argentina lo reconocieron como “uno
de los cinco profesionales que más contribuyeron a difundir el automovilismo
argentino en el mundo”, junto a José Froilán González, Oreste
Berta, Carlos Reutemann y Juan Gaffoglio. Y su ciudad natal lo
distinguió, en diciembre de 2004, con el título de Embajador de Casilda ante
el Mundo, junto al destacado futbolista Jorge “Coque” Griffa.
Como si todo
esto fuera poco, recientemente un grupo de investigadores de las universidades
de Viena y Parma, luego de poner bajo la lupa a los más importantes diseñadores
y constructores de autos de la historia, concluyeron en que Horacio Pagani es
“El Ettore Bugatti del Siglo XXI”.
Un sueño
demasiado ambicioso para un humilde niño de pueblo que comenzó modelando autos
en madera balsa. Pero un sueño felizmente cumplido.
*El autor
es escritor freelance y está preparando una biografía de Horacio Pagani, que
será incluida en el libro “ZONDA, un auto da sogno”, de pronta aparición.
Este artículo fue publicado en marzo de 2006 en la revista EMOZIONI,
Exclusive Pagani Cars Magazine, donde integra el comité de redacción.