Juancito Rainone, alias
"La Guanaca"
Juancito Rainone, en
su batería.
Gran pesar causó el 5 de marzo de 1977 la noticia del fallecimiento,
a los 69 años, de Juan Rainone, quien será por siempre recordado por el apodo
de
La Guanaca.
Hombre sociable y alegre por excelencia, con dotes naturales
para la actuación, el recitado y contador de cuentos sin igual, dispuesto siempre
a divertir con sus geniales ocurrencias, Juancito pertenecía a una familia de origen italiano con gran
pasión por la música, entre los que se destacó profesionalmente Arturo Schneider.
Juan Rainone había nacido en Villa Casilda el 26 de julio de
1907, poco tiempo antes de que fuera declarada Ciudad. Durante su niñez integró
la banda de música que dirigía su padre, y luego pasó a formar su propia orquesta
característica, donde era baterista y líder natural del grupo. Su imagen transmitió
siempre optimismo y simpatía, constituyéndose en un embajador del ritmo casildense
en infinitas giras por la provincia.
De personalidad afable, su forma de ser, distinción y su
clásica bohemia le valieron el afecto de todos aquellos que lo trataron. Juancito hizo de la amistad un culto y por ello las noches
de Casilda con él tenían otro sabor. Era miembro del sindicato de Músicos de Rosario,
y en la faz comercial representante en Casilda de la casa de moda masculina Modart,
con local en calle Buenos Aires 2378 (vecino a Marcobello).
Amante de la música y la amistad, había fundado
la Peña Agustín
Magaldi, de la que era presidente. Las instituciones
de la ciudad encontraron siempre en él a un activo colaborador, participando con
su arte y condiciones de animador en todas las fiestas y veladas que se realizaban
con fines sociales. Tiempo antes de morir, el Centro de Casildenses
Residentes en Rosario lo había distinguido con el título de Hijo Dilecto de Casilda.
Juancito estaba casado con Judith María Bigotti (quien falleció años después) y tenía dos hijas,
Judith María y Estela, quienes actualmente residen en
Rosario.
Te ofrecemos a continuación tres textos: uno pertenece al
periodista Francisco Campabadal,
otro es una poesía que escribió el recordado Antonio Medez el 23 de marzo de 1977, con
motivo de su desaparición física, y el tercero una anécdota tomada del libroSalpiquitos y otros cuentos, del escritor Armando Abel Cavalieri.

La Guanaca Rainone
(arriba) con la barra de amigos, su ambiente natural donde supo desplegar
toda su chispa y simpatía. Se destacan, de izquierda a derecha, Héctor "Pocholín"
Liborio,
Juan Carlos Oriato, Raúl
"Pescado"
Coirini, "Titi" Cortés, Alfredo "Gringo" Mannini
(tapado por su mano alzando una copa), "Titi"
Porro y José �Pepe� Tieppo.
Homenaje a “La Guanaca” Rainone, a 30 años de su fallecimiento
Hoy: “Ese Amigo”, por Francisco
Campabadal
Quién podría alguna vez medir
el quehacer de una persona en esta vida para lograr que más allá del tiempo-vida
se lo recuerde.
Quién podría decirnos que
hace falta para que a alguien se lo denomine un “tipo popular”. Y no hablo del
político, del profesional destacado, del empresario adinerado, del individuo acostumbrado
a salir en las páginas doradas de la historia cotidiana.
Hablo del otro… ese que
cuando llega el momento de la partida final todos… pero todos se juntan para homenajearlo…
y simplemente por eso… porque llego en su vida a la categoría de “tipo popular”.
Uno de esos tipos tan singulares
y tuvimos muchos en Casilda, fue el que hoy recordamos, porque precisamente esta
semana se cumplió un aniversario de su partida. Le decían “La
Guanaca”… su nombre Juancito Rainone.
Antonio Medez ese otro gran personaje supo decir: “Quién
no lo escuchó redoblar en la banda… quién no disfrutó en las kermeses… en las romerías o quién no bailó a su ritmo en Aprendices…
Huracán… Alumni… Nacional… En las tardecitas danzantes del Casado… El Italiano…
El Círculo y hasta en las fiestas del Social… Y supo agregar … Las mesas de los boliches su figura de Quijote de
la Villa…
Las largas noches de bohemia
… las copas con amigos hacen posible todo ese conocimiento.
Allí en
esas noches lo conocí y compartimos con
La Guanaca.
Medio sastre… músico de
orquesta propia… tipo fenomenal. Noche tras noche paseaba la carga emotiva de
toda su simplicidad de ser humano… sin tapujos. Con el dicho oportuno… con la
anécdota justa… con su sonrisa de hombre que compró la vida para vivirla, no para
durarla. Que supo… que lo entendió y así lo vivió que era simplemente un hecho
del momento y no un ente eterno.
Así lo ví
compartiendo horas de locura en este mundo loco con pretensión de serio. Y logró
así con su simpleza lo que muchos quisieron o pretendieron querer pero no lo lograron:
Ser un Tipo Popular. Y fijate cómo, si hasta la esquina más popular de la ciudad
lleva su nombre: “Esquina Juancito Raynone” (*).
Que misterio tiene la vida…
ante tantos que se creyeron importantes y hoy ni recordamos como se llamaban…
y éste amigo… tan simple… tan sin pretensiones… tiene su página… su esquina… el
recuerdo permanente.
(*) Esquina de Buenos Aires y
Sarmiento, iniciativa de Delfín H. Cortés.

Otra
foto de Juan Rainone con la barra de amigos, en la vieja
confitería ideal de don Duilio Mariani. De izquierda a derecha: ”Chiquito”
Buceta, Juan Rainone, José
María “Nene” Piera, un niño no identificado, Raúl “Pescado”
Coirini, Juan Carlos “Carambola” Gutiérrez, Carlitos
Scarafoni, Duilio “El Gringo” Mariani (detrás,
vestido de mozo), Tito Cogliati, Silvio comacchio y Quito Dalmagro.
TEXTO QUE ESCRIBIÓ
ANTONIO MEDEZ EN MARZO DE 1977
CASILDA, Vos también tenés tu historia
Y tu historia tiene a “Juancito”.
¿Quién no se acuerda de él?
Quién desde que fuera una VILLA
No lo escuchó redoblar
En la Banda,
en las Kermeses, en Romerías,
En los bailes de CENTRAL, de APRENDICES,
De HURACÁN, de ALUMNI, de NACIONAL.
En tardecitas danzantes del CASADO, el
ITALIANO, el DEPORTIVO, y alguna fiesta
De rango del CLUB SOCIAL DE CASILDA.
No puede ser que no estés,
Siempre tuviste una chispa,
Una sonrisa, un cuento,
Una palabra amistosa, una palmada de aliento
Para alejar la tristeza del muchacho sensiblero,
Que la piba le fayara.
O aquel taura que apostara
A una fija, y la fija fuera cuento…
Las mesas de los boliches,
Confiterías o parrillas,
Van añorar la figura
Del “QUIJOTE” de
la Villa.
Sos un amigo JUANCITO
Que vi con pena tu ida.
Tu pinta discepoliana,
Tus desplantes, tu alegría,
Hicieron que los muchachos
De la ciudad que es CASILDA,
Sintieran por vos estima.
Y aunque fuera inevitable
Esa escapada imprevista.
JUAN RAINONE “LA GUANACA”
Siempre vivirá en
la VILLA
Que el tiempo ha hecho más linda,
Y es tu ciudad, mi ciudad,
Nuestra querida CASILDA!...
Antonio Medez

Otro
momento no identificado de la vida de Juan Rainone,
alentando a la barra que se prepara para intervenir en los corsos
con un auto viejo.
Un Salpiquito que lo tiene a Juan Rainone
como protagonista:
Juan Rainone
salió de su casa y recorrió la vereda subido en su bicicleta. Justo en la esquina
de España y Buenos Aires, frente al edificio de la antigua “Joyería Brebbia”, estaba parado un agente de tránsito, que inmediatamente
señaló su falta haciendo sonar el silbato.
Juancito, que en un principio no supo de qué
se trataba, apenas se dio cuenta comenzó
con las disculpas.
-¡Caramba che!... lo siento. Te prometo que no cometeré la misma equivocación.
-Mire señor...está prohibido transitar en bicicleta por la vereda - aclaró
la persona encargada de la vigilancia.
-Tendrá que disculparme, pero usted se hace merecedor de una boleta.
De nada sirvieron las excusas. Talonario en mano el agente comenzó a escribir; Juancito
mientras tanto, lo observaba sorprendido.
-¡Nombre y apellido por favor!
-Sí. . .¡como no! – respondió Rainone:
“Juan Olsina”
Armando Abel Cavalieri
NOTA: Juan Olsina
era un escribano muy rico y respetado de la ciudad. Jamás se lo vio en bicicleta,
y mucho menos por las veredas.