|
QUIÉN
ES QUIÉN EN CASILDA
Quién es quién
en Casilda
Por Carlos
Barulich y Evaristo Aguirre
¿Quiénes fueron Comisionados Municipales
después de la Revolución
de 1930?
En los
dieciocho meses que transcurrieron desde el golpe de Uriburu a Irigoyen hasta el
11 de marzo de 1932, se sucedieron cuatro Comisionados municipales.
Al
estallar la revolución el 6 de septiembre del ’30 fue nombrado para ocupar la
doble función del Comisionado municipal y Jefe de Policía el mayor Jiménez
Kramer, jefe del distrito militar N°34 de Casilda.
Estuvo
en sus cargos hasta el 22 de marzo de 1931, cuando lo sucedió en
la Municipalidad
Victorio
Stoisa, militante del Partido Demócrata Progresista, que renunció el 3 de
octubre del ’31, cuando él renunció tras permanecer menos de diez meses al
frente del Palacio Municipal, lo reemplazó el Dr. José E. Escalante, bioquímico
afiliado al radicalismo. Pero se vio obligado a renunciar a raíz del
levantamiento popular en rechazo al contrato de prorroga que había firmado con
la empresa P. Rosié para el suministro de energía eléctrica, a la que se
consideraba “mal prestadora del servicio”. Escalante ocupó su cargo apenas dos
meses y medio. Luego se ausentó de Casilda y falleció en Rosario en 1947.
A
Escalante le siguió Jerónimo Busso, que fue Comisionado municipal hasta el 11 de
marzo de 1932.
En
realidad todos ellos se limitaron a cumplir con la rutina administrativa.
¿Quién elegía a
los intendentes municipales?
A
partir de 1907, cuando Casilda fue elevada a la categoría de ciudad, los
intendentes fueron designados por el Poder Ejecutivo Provincial con acuerdo de
la
Legislatura.
Los
concejales, en cambio, eran elegidos por el voto directo de los vecinos de la
ciudad. Estos cargos eran “ad honorem” y por eso se exigía que los candidatos
tuvieran una profesión o alguna ocupación altamente rentable. Este sistema rigió
hasta 1933, cuando se dictó una nueva ley orgánica, que estableció la elección
del intendente por voto directo. La misma norma legal fijó un sueldo de hasta
cien pesos moneda nacional para los concejales y para el intendente una
remuneración fijada por el Concejo Deliberante.
Hacia
fines de 1935 se produjeron graves conflictos políticos en el gobierno
provincial y en el local. Santa Fe fue intervenida y se disolvió el Concejo
Deliberante de Casilda y el Ejecutivo municipal. El Interventor provincial
nombró a un comisionado y a una comisión administradora sometida a la voluntad
del primero. Normalizada la situación en 1939, mediante una nueva ley orgánica
se restableció el Concejo Deliberante, pero los intendentes volvieron a ser
elegidos por el gobierno provincial.
Con la
Reforma
de la
Constitución Provincial
del año 1962, se determinó que los intendentes municipales debían ser elegidos
por voto popular, como ocurre en nuestros días.
Hasta la
década del ’40 los padrones electorales municipales se confeccionaban dos meses
antes de cada comicio y se convocaba a inscribirse en ellos a los “mayores
contribuyentes”. Estos debían presentar boletas de impuestos o patentes
municipal y boleta de contribución directa o patente provincial con tres meses
de pago. Los extranjeros, debían presentar documentos que justificaban pagar más
de treinta pesos moneda nacional anuales. Cualquier infracción a estos
requisitos que descubriera
la Junta Calificadora,
significaba que el ciudadano era tachado literalmente de los padrones. Las
mujeres podrían inscribirse siempre que fueran profesionales que pagasen
impuestos por ejercer comercio “honesto”.
Esta forma de elaborar padrones, como es de
imaginar, dio lugar a innumerables “picardías”.
|